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Cuáles son los factores que destruyen al ser humano


LE Preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así:



La Política sin principios, 
                  el Placer sin compromiso, 
                                 la Riqueza sin trabajo, 
                                                   la Sabiduría sin carácter, 
                                                                       los Negocios sin moral, 
                                                                                             la Ciencia sin humanidad
                                                                                                               y la Oración sin caridad. 
     La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido.  

      La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí.


"El que quiera ser amado, que ame".

¿Qué es lo que quiero?

“Ya no quiero soñar quiero que mis sueños
se hagan realidad”
Octavio Paz


Ernesto Endara
ESCRITOR

Me preguntaron a quemarropa ¿qué es lo que tú quieres, Neco? Contesté con un bolero: «Salud, dinero y amor». Después lo pensé mejor y decidí re-flexionarlo. ¿Que qué es lo que quiero? Buena pregunta. Mejor que ¿qué no quiero? Prefiero afirmar, no negar. La negación es muy larga.

Diré algunas cosas que me gustarían para mí y que posiblemente otros gozarían:
Quiero que la luna siga saliendo a escena cada 28 días con la barriga llena sin que las nubes ni el smog la oculten.
Quisiera que las ovejas, en fecha memorable, le dieran un buen mordisco a los lobos. Me gustaría que los estúpidos hicieran un esfuerzo por cambiar, o aunque sea, por disfrazar su estupidez. ¿Qué te parece si los ladrones de saco y corbata se decidieran un día a devolver la mitad de lo robado? Lindo. Les perdonaría de todo corazón que se queden, bien forrados, con la otra mitad.
Ruego a quien sea el dueño del destino y del azar que mi barrio permanezca tal como está con sus silencios majestuosos, su aire inviolado, el ronco murmullo de los árboles, la fiesta matutina de los pájaros y que mis vecinos no corten el césped en mis pocas mañanas inspiradas.
Sería estupendo que el chocolate, el tocino, los chicharrones, las papas fritas, el batido de vainilla y la mantequilla limpiaran mis conductos venales y arteriales. Que la Muerte se conforme con causas naturales.
Quisiera poder leer la letra chiquitita de las instrucciones medicinales y entender los estados de cuenta de la compañía de seguros.
Quiero el azul azul para mí, tal como Lorca quiere verde su verde. Al revés de Octavio Paz, quisiera que algunas de mis realidades se volvieran sueños reincidentes.
Quiero mantener mi lectura feliz y que las rodillas sigan subiéndome al estudio que tanto me costó y donde me siento tan sereno.
Que la gente que quiero tenga paz, salud y duren más que yo para no sufrir sus ausencias.
Que la ciudad de Panamá vuelva a ser tan limpia como la recuerdo en 1940.
Quiero más educación para los pipiolos... y sus maestros. Un poco menos de llantina, más cooperación colectiva, menos cerradera de calles y más confrontación de ideas. Seguiré amando mis viejas tildes e ignorando las nuevas gramáticas.
Quiero menos niños con futuros de hambre y cárcel.
Quiero que el Pacífico mantenga su corazón azul.
Quiero imaginación y ternura hasta el fin.


Panamá América
Suplemento Día D
SOLILOQUIOS
9 de octubre de 2011

Una razón para vivir



Decía un famosos psicoanalista de Brooklyn:

"Estoy harto de padres que llegan a mi consulta,  lamentándose de que no saben qué les pasa a sus hijos (prostituidos, drogadictos, delincuentes...).  Han sido capaces de dar todo a sus,  incluso de comprarles un coche o ponerles un apartamento,  pero no han sido capaces de darles una razón para vivir".

Y esa parece ser la causa profunda que subyace en tantos problemas que plantea la juventud actual.  Los fenómenos de la drogadiccion, de la heroína, el vandalismo subliminal y la delincuencia pandillera, están gritando a voces la insensatez de nuestra sociedad.  Porque esta civilización ha sido capaz de producir a montones (¡no de distribuir bien!) toda suerte de medios de locomoción , de artefactos y videos juegos, de electrodomésticos y electro-despachos, ropa y bisutería, quincalla y alimentos asépticamente enlatados..., pero no es capaz de ofrecer lo único necesario, lo que verdaderamente importa.  Todo eso que atiborra grandes almacenes y supermercados... ¿Para qué?  La gente se está muriendo - aparte del escándalo de los que mueren de hambre -  de puro asco, más que de otra cosa.

Y es porque falta una  razón para vivir, para luchar y trabajar y estudiar y fatigarse y sacrificarse.  Falta algo que dé sentido a la insoportable rutina de producir y consumir o de estudiar para ser un buen producto y un mejor consumidor. Algo que nos ponga a salvo de este círculo vicioso que hastía la vida y envenena la convivencia.

Falta una razón para vivir.  Una razón, no una idea, ni siquiera unas verdades como puños, ni una doctrina perfecta.  Todo eso no es más que idealismo.  La única razón para vivir es el otro, cualquier otro, todos los otros. Porque lo único que puede dar razón y consistencia a la vida humana es el hombres. y no sólo mi familia, ni mis amigos, ni  los de mi región o los de mi nación, que todo eso resulta a la larga inhumano, es decir, pretexto contra los otros y por tanto contra los hombres.

Lo que da sentido a la vida es la humanidad,
humanismo, la disponibilidad, el servicio y el amor al hombre, a todos.


Genial retrato de Quino…


Los valores del hombre moderno del Siglo XXI

Con el paso de los siglos el ser humano ha incorporado nuevo valores que se ajustan a los tiempos que corren. A continuación Quino explica cuáles son los valores que dominan al hombre moderno.
 








 

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