Bendita demencia que me hace distinta al resto de la gente,
que me hace vibrar en mundos oscuros…
¡que me hace más fuerte!
Demencia que obliga a llamar por su nombre a la hipocresía,
demencia que incita a penetrar los ojos del mundo
y desnudar sus mentiras
No tengo cabida en orbes perfectas de falsas sonrisas,
pues yo tiro piedras que rompen cristales
a rostros de envidia
Renuente al fracaso obligo al destino prestarme atención,
con puños en mano me abro caminos,
¡mi garra es pasión!
Respeto mis tumbas y el sutil aroma que expiran mis muertos,
Jamás me harán daño, mas bien me protegen
de vivos ineptos
Repudio y escupo a ésta sociedad fría e indiferente,
abrazo a enfermos, sonrío a indigentes
¡SI... yo soy demente!


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